Mi rincon con la naturaleza,el deporte,los amigos y la pasión

BIENVENIDOS A TODO MONTAÑA: ESTO ES LO QUE ALCANZO A CONJUGAR SOBRE TURISMO, DEPORTE, MEDIO AMBIENTE Y GEOGRAFÍA.

El único dolor agradable es el que produce la actividad física intensa.

jueves, 17 de octubre de 2013

LA GRAN HERRAMIENTA DE LA SEDE ELECTRÓNICA DEL CATASTRO


Uno de los factores más determinantes a la hora de realizar actividades en el medio natural, es el uso de caminos e itinerarios que se salen de las vías de comunicación tradicionales, utilizando para cubrir los recorridos esos "otros caminos"que nos llevarán a lugares, parajes y espacios que dan sentido y nos identifican con la actividad que realizamos.

Con la llegada de internet las distintas administraciones y servicios públicos, han ido incorporándose progresivamente a la lista de servicios accesibles a través de la red, creando herramientas que dan un necesario y obligatorio servicio al contribuyente. Mucho han tardado algunos estamentos en incorporar estos servicios, pero en algunos casos, como el que tratamos, la espera bien ha valido la pena.

Aún cuando el acceso al registro catastral es libre, no cabe duda que a no ser que nos mueva un importante interés, mayormente vinculado al tema impositivo y/o económico, pocos se iban a molestar en averiguar la titularidad, dominio o uso de una determinada finca o camino por el mero interés personal de conocer si es de dominio y uso público.

Hoy día la web de la sede electrónica del catastro, nos pone al alcance de nuestro teclado toda cuanta información deseemos de un determinado camino, finca, pista, etc.


De entre quienes hacen del medio natural su terreno de juego para desarrollar sus actividades deportivas, es sabido que uno de los aspectos que más controversia levanta es el del libre paso por los distintos itinerarios, utilizando en todo momento esas distintas vías de comunicación, que siendo de dominio público están ahí para dar servicio al ciudadano. Esta incidencia es más relevante para los practicantes del ciclismo de montaña, ya que existe una limitación mayor para desenvolverse que entre quienes solo se desplacen a pié.

Con la práctica herramienta que la sede electrónica del catastro pone a nuestra disposición, no tendremos mucho problema en averiguar si ese recorrido que pretendemos cubrir utiliza vías de comunicación de dominio público. Esto se traduce en poder hablar con propiedad a la hora de utilizar una determinada vía, conociendo de antemano la titularidad y tipo de uso de la misma. Solo nos quedará averiguar si sobre esa vía existe algún tipo de restricción, como pudiera ser medioambiental, de seguridad, por obras, etc.

Como buscar en la web de la sede electrónica del catastro

A continuación os aporto un sencillo tutorial para que podáis manejaros de forma básica con la web de la sede electrónica del catastro(en adelante SEC).

En primer lugar la opción para consultar los datos básicos de una determinada finca a través de la cartografía no exige ningún registro, a no ser que quisiéramos obtener toda la información detallada de la finca, lo que nos exigiría un nivel de identificación superior, pero este no es el caso que nos ocupa.

Una vez en la página inicial de la SEC , buscaremos en el recuadro izquierdo para “Ciudadanos, empresas y profesionales” la sección “acceso libre” y dentro de ella el link “consulta de cartografía, datos catastrales y búsqueda de referencia catastral”, que pinchándolo nos llevará hasta la página principal de consultas como vemos en la imagen de abajo.


El supuesto que vamos a manejar en este ejemplo, es la búsqueda de un camino del que no disponemos de ningún dato oficial(como ocurrirá en la gran mayoría de los casos). Así, tendremos al menos que tener localizado mediante cartografía en papel, mapas digitales, Google maps, etc. el camino en cuestión para poder ubicarlo en nuestra búsqueda. A continuación seleccionamos la opción ”localización” ya que no vamos a disponer de datos catastrales, lo siguiente será seleccionar una provincia y un municipio, teniendo en cuenta que lo que nos mostrará será el término municipal del municipio seleccionado. A continuación y una vez seleccionados estos parámetros, debemos pulsar el botón “cartografía” que nos llevará ya directamente al mapa con todo el término municipal seleccionado, como puede verse en la siguiente foto.


En esta nueva pantalla ya tenemos todos los elementos para comenzar una búsqueda determinada mediante los iconos que nos aparecen en la parte superior. Aparte de los propios para desplazarnos por el mapa, hay que destacar los del puntero “información” y el desplegable para seleccionar la cartografía que deseemos utilizar. Ya podemos comenzar a acercarnos mediante el zoom a la zona que tenemos localizada en nuestra otra cartografía para la búsqueda de nuestro camino. Conforme ampliemos la zona comenzarán a aparecer las distintas lindes y delimitaciones de las fincas, hallando las vías de comunicación perfectamente definidas. En un inicio recomiendo utilizar la opción de la cartografía catastral, ya que es más limpia y nos permite ubicar más fácilmente nuestro objetivo. Cuando estimemos que estamos lo suficientemente cerca podemos seleccionar la capa “ortofotos del SIGPAC” en el desplegable correspondiente.


Cuando hayamos encontrado nuestro camino, debemos seleccionar el icono de puntero ”información”, a continuación lo situamos dentro de los límites del camino y  pinchamos en él. Se nos abrirá una nueva ventana del navegador donde aparece el gráfico con las lindes del camino y la referencia catastral del mismo. Ahora podemos, seleccionando “localizar en mapa”, ubicarlo dentro de la cartografía, con lo que ya tendremos una visión muy clarividente del mismo dentro del entorno. La segunda fuente de información la obtendremos desde el botón “mostrar datos”, este nos lleva(minimizando esta ventana)a la página que contiene todos los datos catastrales de la finca.



En esta nueva pantalla ya se nos muestra el principal dato que nos importa y que no es otro que averiguar el uso principal de la finca, el cual podemos encontrar dentro del apartado “cultivo-clase de cultivo”, como podemos ver en la siguiente imagen.


Como puede intuirse, el dato relevante es que nos indique “vía de comunicación de dominio público” (o algo similar), con lo que ya sabremos que ese camino podremos utilizarlo libremente, con la excepción, como decía anteriormente, de la restricción que pueda afectarle, o sea más o menos como si una carretera está en obras, seguirá siendo pública pero no podremos utilizarla por motivos obvios.

Si queremos ir debidamente documentados sobre el terreno, podremos obtener de esta misma página un documento oficial de consulta descriptiva de los datos catastrales, para ello pinchamos en el botón ”consulta descriptiva y gráfica” y se nos descargará el documento, el cual podremos imprimir para llevarlo con nosotros. En la imagen siguiente podemos ver un ejemplo de documento final.


Así que si queréis cercioraros de si es público ese camino “cortado” y “privado”, la página de la SEC es vuestra referencia, seguro os llevaréis alguna que otra sorpresa. Se trata solo de ejercer tu derecho a la hora de utilizar un recurso público al servicio del conjunto de los ciudadanos.

Como documentación, os dejo este enlace a la web de ecologistas en acción con un interesante artículo técnico sobre terminología, titularidad, propiedad, gestión y servidumbres públicas de los caminos.



*De interés: Plataforma A Desalambrar http://www.andalbike.com/reportajes/98/plataforma-a-desalambrar

Links







miércoles, 4 de septiembre de 2013

SALVAR EL KARST DE LA UTRERA



Repetidamente sale a la palestra el debate sobre la responsabilidad, oportunidad o conveniencia de publicar y dar a conocer parajes naturales dando la posibilidad a que un mayor número de personas, algunas por desgracia desaprensivas, lleguen a ella y en consecuencia reciba más presión el lugar. Igualmente uno de los argumentos a favor para dar a conocer enclaves, es que en el conocimiento está la posibilidad de apreciar y amar y por consecuencia proteger, dado que nos ha llegado cuanto valor tiene ese sitio. El Karst de la Utrera es uno de esos sitios que estoy totalmente convencido de que si hubiese sido más conocido no estaría ahora corriendo esta suerte (malísima) que se cierne sobre ella.


En mayo de 2012 saltaba la noticia de la intención del ayuntamiento tarifeño de construir anexo a un espacio protegido como la ensenada de Valdevaqueros un complejo turístico, la reacción del pueblo no se hizo esperar alcanzando una repercusión tremenda y movilizando a una buena parte de la población, ¿por qué?, muy sencillo,  Valdevaqueros es un lugar tremendamente popular sobre todo entre los bañistas y deportistas que se acercan a ese enclave, precisamente por reunir los valores que aún mantiene esa ensenada en cuanto a permanecer en cierta manera virgen y más o menos poco alterada por la mano del hombre. Si el Karst de la Utrera fuese popular la gente se echaría al monte a defenderlo y ese es el problema, su desconocimiento. Es sorprendente además, que este paraje carezca de cualquier figura de protección medioambiental que consiga preservar el lugar.

   



Sobre el Karts y su situación actual

“El Karst de la Utrera guarda excelentes valores ambientales que se manifiestan por la presencia de hábitats exclusivos y prioritarios para la Comunidad Europea y fauna incluida en el anexo II de la Directiva de Hábitats. Estos motivos hicieron que la federación Ecologistas en Acción propusiera su inclusión como Lugar de Interés Comunitario de la Red Natura 2000. A ello se suma su espectacularidad geomorfológica. 

Además sus estratégicas condiciones como refugio y atalaya de vigilancia la han hecho ser habitada desde época paleolítica y en distintos momentos de la prehistoria e historia (poblamiento discontinuo). Este hecho se pone de manifiesto por la gran cantidad de restos y yacimientos arqueológicos que se han hallado en este pequeño torcal. Por ello, entendemos que el Karst de la Utrera es un magnífico museo y laboratorio de prácticas de distintas disciplinas educativas: biología, geología, historia, geografía, espeleología, educación física… 

Los usos pasados, presentes y futuros de este espacio comprenden actividades de explotación económica, social y cultural, mayoritariamente compatibles con la conservación del espacio. No obstante, algunas actividades actuales son incompatibles con el mantenimiento de estos valores y su puesta a disposición de las generaciones futuras. Esto motivó que en 1991 se produjera la solicitud de protección como “Paraje Natural” ante el Parlamento Andaluz, expediente que quedó paralizado por falta de seguimiento tras el siguiente cambio de legislatura. 

Desde un punto de vista físico el Karst de la Utrera resalta como un espacio con importantes valores naturales relacionados con su originalidad litológica, geomorfológica, climática y florística que se traduce en una notable aportación a la geodiversidad y a la biodiversidad de la región en donde se encuentran inscritas. La convergencia de esa gran diversidad de factores y elementos naturales constituye un sistema original y valioso, tanto por la diversidad que aporta, como por el grado de conservación que mantiene y el carácter más o menos estable que presenta, algo que no suele prodigarse con excesiva frecuencia en el variopinto mundo físico que representa la región andaluza. Se trata de un peculiar y desconocido afloramiento calizo marginal de estructura anticlinal situado en la Costa del Sol Occidental malagueña y en grave peligro de desaparición. 

Las propias características del Karst de la Utrera hacen que sea particularmente destacable entre los macizos kársticos andaluces por constituir el “típico karst de mesa”, originando un paisaje insólito, similar, aunque de menor extensión y desarrollo al del Torcal de Antequera. Este relieve encastillado es generativo de caprichosas geoformas, endorreísmo o ausencia virtual de drenaje, presencia de depresiones y fisuras, de cavidades superficiales, con red de drenaje subterránea, etc. 
De igual modo, en función de la génesis kárstica, también nos encontramos con la combinación de procesos kársticos y fluviales, es decir, con un fluviocarst, patente en el desarrollo de varias gargantas que cortan el anticlinal y que son denominadas en el lugar como canutos. 

No obstante, si bien esta dialéctica población-territorio se ha extendido a lo largo de toda la historia, a partir de los años sesenta del siglo XX el intenso desarrollo turístico experimentado por el litoral malagueño ha supuesto un auténtico abandono de las actividades que se venían desarrollando hasta entonces, al tiempo que ha convertido a esta sierra en un recurso natural muy apetecible de cara a la extracción de áridos para la fabricación de cemento. El sentido de las últimas transformaciones, protagonizadas por la cantera de áridos, han apuntado hacia una degradación estética y ambiental de estos valiosos escenarios como resultado de la destrucción de las bases en que se sustenta y las importantes mutaciones que se producen en la estructura y funcionamiento del karst como sistema natural, las más de las veces conducentes a la degradación del mismo y a su desestabilización. En este nuevo contexto el paisaje kárstico ha quedado claramente desfavorecido en la refuncionalización del territorio que impone la actividad turística de la Costa del Sol. 

A pesar de existir una amplia batería de normas derivadas de la planificación ambiental, históricamente no se han contemplado en las políticas urbanísticas locales y estrategias ambientales las peculiaridades de este territorio kárstico, negándole el peso específico que merece dentro de las políticas medioambientales, como elemento esencial de estructuración y cohesión territorial entre la Costa del Sol y la Serranía de Ronda. El planeamiento urbanístico no salvaguarda al Karst de la Utrera de los incesantes intereses económicos derivados de la industria extractiva, por lo que los condicionantes socioeconómicos siguen ejerciendo mayor peso que los valores del medio natural. 

Desde la década de los 60 este Karst ha sido escuela espeleológica y de escalada. Después de los trabajos de exploración subterránea llevados a cabo en él, se han catalogado más de 50 cavidades, algunas con importantísimos vestigios arqueológicos que a pesar de los esfuerzos de los colectivos implicados en la zona, no se han tenido en cuenta. 

Y así cada día, el Karst de la Utrera va perdiendo sus entrañas bajo la incesante destrucción de su paisaje a cargo de las voladuras y extracciones de la cantera.

A pesar de sus valores, muchos aún por ser divulgados, el Karst de la Utrera sigue expuesto a las agresiones urbanísticas sin que se evalúen en términos ecológicos los costes de este cambio. Sencillamente es una sierra poco conocida, y por ende, menos respetada.”


La causa para salvar Valdevaqueros ya ha conseguido miles de firmas, hagamos entre todos que el Karst se salve, pero para ello lo mejor es que lo conozcas, así lo amarás y protegerás, más allá de la política y/u oficialidad.


ENLACES:

-Pagina de Facebook “Salvar el Karst de la Utrera”

-Blog dedicado a información sobre el Karst



lunes, 28 de enero de 2013

EL USO DEL CASCO EN LOS DEPORTES ¿ESTAMOS PERDIENDO LA CABEZA?

Cuando comencé a practicar muchos de los deportes en los que me inicié, el uso del casco protector no era habitual, incluso en el motociclismo. Eso no quiere decir ni mucho menos que fuera lo correcto, pero mucho más allá de la normativa, lo que no era normal era no usarlo, precisamente por eso, por tener una mala cabeza.

La evolución humana y el raciocinio consigue con el paso del tiempo que se vaya tomando conciencia de la importancia y aspecto vital que cobra el proteger la parte más vulnerable de nuestro cuerpo. Dos de mis huesos acabaron rotos durante la práctica deportiva y afortunadamente ninguno de ellos fue del cráneo. En dos ocasiones mis cascos quedaron inservibles tras golpear contra el duro suelo, en otra incluso llevándolo colocado una de mis cejas acabó con varios puntos de sutura y alguna piedra del tamaño de un puño ha impactado en medio de mi cabeza debidamente protegida mientras escalaba una montaña, con esto cabe deducir que muy probablemente de no haberlos llevado ahora no estaría escribiendo estas líneas.

Hoy día los cascos que se fabrican para la práctica deportiva son tan livianos, cómodos y pequeños que la escusa de su incomodidad, tamaño o peso no son argumentos serios que justifiquen el no usarlos. Resulta paradójico que precisamente aquellos que son más voluminosos, incómodos y en los que la sensación de libertad se ve bastante más mermada, sean los que, aún no siendo obligatorio su uso, se hayan popularizado de una forma asombrosa, cuando además precisamente las posibilidades de lesión son menores por la menor dureza del suelo en el medio que nos moveremos, me estoy refiriendo al esquí.


Todo esto viene un poco a cuento de la relación que el ciclismo en general a lo largo de los tiempos ha tenido con este elemento de seguridad personal y que últimamente está cobrando protagonismo nuevamente. Primeramente fueron los profesionales de la carretera los que mantuvieron un pulso estúpido con las autoridades deportivas en contra de su uso, argumentando motivos que hacían escapar una sonrisa cuando uno los escuchaba. Luego los ciclistas urbanos son los que se rasgan las vestiduras, defendiendo que la obligatoriedad de su uso haría descender dramáticamente el uso de la bicicleta en la ciudad. Ahora por lo visto le toca el turno a algunos colectivos cicloturistas, queriendo hacer creer que si en un determinado lugar la normativa obliga a su uso, el cicloturista preferirá viajar a otro sitio. Bien es verdad que escalando un largo puerto por una pista de montaña donde apenas podremos encontrarnos algún vehículo a baja velocidad y nosotros igualmente subiremos muy lentos, la posibilidad de hacernos daño en la cabeza es mínima, y también yo me lo he quitado en varias de esas situaciones. Pero de eso a querer hacer ver lo otro, hay un abismo.

Está visto que la bicicleta y el casco no son buenos amigos. ¿Cuando van a comprender todos los ciclistas que el uso del casco es bueno para ellos? Que cada uno saque sus conclusiones.




Si se quiere se puede.