Mi rincon con la naturaleza,el deporte,los amigos y la pasión

BIENVENIDOS A TODO MONTAÑA, MI RINCÓN PARTICULAR DE ENCUENTRO CON MI PASIÓN POR LA MONTAÑA Y LAS MANIFESTACIONES DEPORTIVAS QUE EN ELLA DESARROLLO EN COMPAÑÍA DE LAS BUENAS AMISTADES.

"El único dolor agradable es el que produce la actividad física intensa" Miguel A.Baltanás.

lunes, 26 de septiembre de 2016

LA DESIDIA DE LAS AUTORIDADES Y LOS ESPACIOS NATURALES

Una vez más he vivido directamente cómo las autoridades de orden público y medio ambiente son las primeras que se saltan sus obligaciones a la torera demostrando una desidia digna de estudio, como también ya os conté en su momento.

El último episodio de esta índole lo situamos en pleno parque natural de El Estrecho, concretamente en el paraje de la playa de El Cañuelo. Se trata de un lugar que frecuento durante todo el año, mucho más en periodo estival. Así, el pasado día 5 de septiembre al llegar a la amplia playa, veo como en el centro de la misma se arremolinaban nada menos que seis guardias civiles alrededor de un buen número de bidones(de los de plástico y 25 litros de capacidad). Era evidente que se trataba de algún tipo de intervención sobre tráfico de drogas y/o personas, algo por cierto con lo que estoy acostumbrado a convivir a lo largo del litoral de este parque natural. Pasado un rato dos de los guardias se retiraron llevando algo(delicado)entre las manos. A la vuelta, varias horas después, solo quedaban ya los bidones en el mismo lugar y sin presencia de los agentes. A todas luces lo que tuviera que hacer allí la autoridad había tocado a su fin.

Pasados pocos días vuelvo por el lugar, viendo como los bidones seguían allí y comprobando que ya se encontraban vacíos de contenido. Pasan otros pocos días y allí seguían...y así hasta que tras varias visitas más los bidones comienzan formar parte del paisaje del bucólico paraje. Indignado, a los 20 días de la llegada de los bidones a la playa, decido que ya está bien de tomarnos el pelo.


La nevera es aportación de algún"gracioso"aprovechando la coyuntura

A la vista de los acontecimientos me pregunto: ¿como es posible que pasados 20 días continúen allí los bidones?, ¿pretenden dejarlos allí al no contar el lugar con servicio de recogida de basuras?, ¿en el informe o atestado de la guardia civil no se indica que allí quedan los bidones?, ¿no existe comunicación entre las fuerzas de seguridad y los gestores del parque natural?...

Realmente triste y penoso que pasen estas cosas. Aunque la responsabilidad del parque natural en este lugar deje muchísimo que desear, pues aunque algunos recojamos las basuras de la playa, ellos ni se molestan en sacar las bolsas acumuladas, con lo fácil que sería.

Mucha legislación manejan todas las instituciones, pero no se enteran que hay que predicar con el ejemplo.

martes, 6 de septiembre de 2016

LA TRILOGÍA PRODIGIOSA

La comarca del Campo de Gibraltar cuenta con un buen puñado de senderos repartidos aquí y allá, que hacen las delicias de los ciclistas de montaña inclinados hacia la vertiente más técnica de esta disciplina, algo que ya conocen un buen número de entusiastas que cada vez recorren más estas líneas mágicas. Hablando de magia, dentro de la propia de estos angostos trazados, hay unos que especialmente atesoran esa subjetiva cualidad, como son los que se dirigen o discurren junto a la costa. Como no podría ser de otra forma, en este caso la compañera que se propone son las orillas del Estrecho de Gibraltar.

Estos senderos que os vamos a presentar, aunque siempre estuvieron ahí, su total abandono los hacían inservibles para el ciclismo de montaña. Aunque al parecer con actuaciones inconexas entre ellos, fueron desbrozados y rehabilitados casi al unísono tanto el sendero de Marchenilla cómo el del Fraile, este último especialmente es el que da pie para dar forma a este recorrido ya que permite darle continuidad y salida, conformando una trilogía con el denominador común de discurrir hacia el mar. La Morisca, Marchenilla y El Sardo, senderos prodigiosos.


Cubrir esta trilogía nos va a permitir conocer los rincones más inaccesibles de la costa del Estrecho de Gibraltar. Solo a la vista de la imagen del recorrido puede uno/a hacerse una idea de la espectacularidad del mismo. Senderos aparte, durante el recorrido iremos saltando de cala en cala, ninguna de ellas accesible al tráfico motorizado, alguna enorme como la ensenada de El Tolmo, otras de aguas azul turquesa como Cala Arenas, escarpada como Calafates o diminuta como Arenillas. También pasaremos junto a las ruinas del fuerte del Tolmo(s. XVIII), así como bajo la Torre del Fraile(s. XVI). Independientemente de las espectaculares vistas mientras descendemos estos tres senderos, también podremos disfrutar de ellas al transitar el sendero del Fraile, así como durante la pista que nos da acceso a las cabeceras de los mismos.

Ensenada del Tolmo desde el sendero de Marchenilla.
La ruta

Se trata de un recorrido duro tanto física como técnicamente hablando, prueba de ello son por ejemplo los más de 1000 metros de desnivel positivo que hay que superar en sus poco más de 37 kilómetros de longitud total, los más de 11 kilómetros de sendero que afrontaremos o los tramos de porteo que también encontraremos repartidos a lo largo del mismo. Los senderos están plagados de tramos pedregosos, muy angostos y sumamente empinados. No nos engañemos, esto es enduro y debemos saber a que nos enfrentamos. Aún así es un recorrido que os aportará una gran satisfacción. 

El punto de inicio lo hemos situado en la entrada de la batería de Punta Acebuche, dado que es un cómodo acceso asfaltado, situado en la parte superior del perfil y donde podremos aparcar nuestro vehículo más o menos cómodamente. Para llegar a él deberemos tomar desde Algeciras la pista de "Las Pantallas", cuyo inicio encontraremos nada más sobrepasar el puente sobre el río Pícaro, en la carretera que lleva a Punta Carnero. Aunque podamos encontrar al inicio de esta alguna indicación de pista militar, hace muchos años que por la misma se transita libremente, eso si, deberemos recorrerla con mucho cuidado ya que es bastante estrecha, con mucho desnivel y curvas muy cerradas.

El inicio de nuestro pedaleo será retrocediendo por la pista asfaltada de acceso apenas 1,5 kms. hasta tomar a la derecha el primero de los senderos de la jornada, el de la Morisca. Aunque no llega a ser sendero la parte inicial, por lo roto del camino y su desnivel lo calificamos como tal, de todos modos se trata del más cómodo y fácil de la trilogía. Al llegar a la costa en la Punta Chorlito giraremos, ahora si por claro sendero, a la izquierda en busca de la urbanización de Punta Carnero, habiendo admirado antes desde la punta la bella Cala Arenas. Desde Punta Chorlito y en dirección de nuevo hacia el inicio de la ruta, cerraremos el primer bucle que repetiremos en la parte final de nuestro recorrido.


Una vez llegados al inicio continuaremos por la pista de tierra que allí arranca para ir en busca del
segundo de los senderos de la jornada. Para ello tendremos que recorrer poco más de 3 kilómetros de esta pista hasta llegar a la cabecera del mismo que encontraremos a nuestra izquierda. Este sendero de Marchenilla nos va a llevar a través de bujeos y cruzando la vaguada del arroyo Culantrillo hacia la cala de Maraber, en este caso en todo momento circularemos por sendero, mucho más pedregoso y empinado que el anterior, sobre todo en su parte final antes de desembocar junto al arroyo Maraber. Una vez en la pedregosa playa, un estupendo sendero paralelo a la costa nos llevará hasta el antiguo cuartel de Arenillas, que los más habilidosos conseguirán superar a pedales. Una vez recreados con la vista de la pequeña cala, comenzaremos el ascenso hacia la pista de Guadalmesí, teniendo que realizar uno de los porteos del recorrido durante 370 metros.

Alcanzada la pista de Guadalmesí la seguiremos a la derecha pasando nuevamente por el inicio del sendero de Marchenilla que queda ahora a la derecha, para exactamente un kilómetro más adelante llegar al inicio del sendero del Sardo, igualmente a nuestra derecha. Se trata este de quizás el más técnico y sucio de los tres, por la abundancia de piedras sueltas y vegetación algo cerrada que encontraremos, por lo que no le vendría mal una limpieza. El sendero en sí tiene un enorme desnivel y un trazado muy sinuoso en su parte final, ofreciéndonos en todo momento un ambiente impresionante con todo el Estrecho ante nosotros/as.

Llegados a la pedregosa orilla de la ensenada de El Tolmo, nos queda abordar la parte final de la ruta a través del sensacional sendero de El Fraile. Para ello tendremos que remontar por un perdido y empinadísimo camino hasta las ruinas del cortijo del Tocinero, donde tomaremos el camino que a nuestra derecha busca de nuevo la línea de costa. Este camino en realidad se está convirtiendo en sendero dado que ya ningún vehículo circula por aquí. Llegados a Calafates el camino acaba definitivamente, para por un terraplén bajar hasta la propia playa. Ahora nos queda portear un duro tramo que en apenas 100 metros nos sube hasta el propio sendero del Fraile. Tenemos ahora por delante un angosto y serpenteante sendero que emboscado entre una tupida vegetación cuelga sobre los cantiles de la Punta del Rompido y del Fraile. Durante el primer tercio de este, nos veremos obligados a realizar algún que otro pequeño porteo, para durante el resto disfrutar de un increíble fluir por un lugar espectacular. El final del sendero nos lleva hasta Cala Arenas, la cual atravesaremos por un sendero junto a la orilla, para posteriormente alcanzar nuevamente Punta Chorlito con algún que otro porteo por medio. Ya solo nos restará volver por camino conocido en el primer bucle hasta el punto de inicio de la ruta.

Notas:

-Importante tener en cuenta la fecha de publicación (sep. 2016) de toda esta información. Los senderos pueden cambiar rápidamente sobre todo en función de la cantidad de uso que tengan y de si alguien muestra interés en su mantenimiento.

-Igualmente importante observar las limitaciones de uso que les puedan afectar en cada momento, informándose debidamente a través de los gestores medio ambientales.

Quisiera, como reflexión final, observar que estos senderos han sido parcial o totalmente recuperados hace relativamente poco tiempo y que nos brindan la oportunidad de recorrer unos sitios y parajes increíbles encima de una bici. El mejor regalo que podemos hacernos es ir a conocerlos, transitarlos y difundirlos, si realmente nos han gustado y hecho disfrutar, ya que así conseguiremos que estas maravillas puedan disfrutarlas todo/a biker dispuesto/a a enfrentarse a ellos.