Mi rincon con la naturaleza,el deporte,los amigos y la pasión

BIENVENIDOS A TODO MONTAÑA, MI RINCÓN PARTICULAR DE ENCUENTRO CON MI PASIÓN POR LA MONTAÑA Y LAS MANIFESTACIONES DEPORTIVAS QUE EN ELLA DESARROLLO EN COMPAÑÍA DE LAS BUENAS AMISTADES.

"El único dolor agradable es el que produce la actividad física intensa" Miguel A.Baltanás.

lunes, 26 de septiembre de 2016

LA DESIDIA DE LAS AUTORIDADES Y LOS ESPACIOS NATURALES

Una vez más he vivido directamente cómo las autoridades de orden público y medio ambiente son las primeras que se saltan sus obligaciones a la torera demostrando una desidia digna de estudio, como también ya os conté en su momento.

El último episodio de esta índole lo situamos en pleno parque natural de El Estrecho, concretamente en el paraje de la playa de El Cañuelo. Se trata de un lugar que frecuento durante todo el año, mucho más en periodo estival. Así, el pasado día 5 de septiembre al llegar a la amplia playa, veo como en el centro de la misma se arremolinaban nada menos que seis guardias civiles alrededor de un buen número de bidones(de los de plástico y 25 litros de capacidad). Era evidente que se trataba de algún tipo de intervención sobre tráfico de drogas y/o personas, algo por cierto con lo que estoy acostumbrado a convivir a lo largo del litoral de este parque natural. Pasado un rato dos de los guardias se retiraron llevando algo(delicado)entre las manos. A la vuelta, varias horas después, solo quedaban ya los bidones en el mismo lugar y sin presencia de los agentes. A todas luces lo que tuviera que hacer allí la autoridad había tocado a su fin.

Pasados pocos días vuelvo por el lugar, viendo como los bidones seguían allí y comprobando que ya se encontraban vacíos de contenido. Pasan otros pocos días y allí seguían...y así hasta que tras varias visitas más los bidones comienzan formar parte del paisaje del bucólico paraje. Indignado, a los 20 días de la llegada de los bidones a la playa, decido que ya está bien de tomarnos el pelo.


La nevera es aportación de algún"gracioso"aprovechando la coyuntura

A la vista de los acontecimientos me pregunto: ¿como es posible que pasados 20 días continúen allí los bidones?, ¿pretenden dejarlos allí al no contar el lugar con servicio de recogida de basuras?, ¿en el informe o atestado de la guardia civil no se indica que allí quedan los bidones?, ¿no existe comunicación entre las fuerzas de seguridad y los gestores del parque natural?...

Realmente triste y penoso que pasen estas cosas. Aunque la responsabilidad del parque natural en este lugar deje muchísimo que desear, pues aunque algunos recojamos las basuras de la playa, ellos ni se molestan en sacar las bolsas acumuladas, con lo fácil que sería.

Mucha legislación manejan todas las instituciones, pero no se enteran que hay que predicar con el ejemplo.

martes, 6 de septiembre de 2016

LA TRILOGÍA PRODIGIOSA

La comarca del Campo de Gibraltar cuenta con un buen puñado de senderos repartidos aquí y allá, que hacen las delicias de los ciclistas de montaña inclinados hacia la vertiente más técnica de esta disciplina, algo que ya conocen un buen número de entusiastas que cada vez recorren más estas líneas mágicas. Hablando de magia, dentro de la propia de estos angostos trazados, hay unos que especialmente atesoran esa subjetiva cualidad, como son los que se dirigen o discurren junto a la costa. Como no podría ser de otra forma, en este caso la compañera que se propone son las orillas del Estrecho de Gibraltar.

Estos senderos que os vamos a presentar, aunque siempre estuvieron ahí, su total abandono los hacían inservibles para el ciclismo de montaña. Aunque al parecer con actuaciones inconexas entre ellos, fueron desbrozados y rehabilitados casi al unísono tanto el sendero de Marchenilla cómo el del Fraile, este último especialmente es el que da pie para dar forma a este recorrido ya que permite darle continuidad y salida, conformando una trilogía con el denominador común de discurrir hacia el mar. La Morisca, Marchenilla y El Sardo, senderos prodigiosos.


Cubrir esta trilogía nos va a permitir conocer los rincones más inaccesibles de la costa del Estrecho de Gibraltar. Solo a la vista de la imagen del recorrido puede uno/a hacerse una idea de la espectacularidad del mismo. Senderos aparte, durante el recorrido iremos saltando de cala en cala, ninguna de ellas accesible al tráfico motorizado, alguna enorme como la ensenada de El Tolmo, otras de aguas azul turquesa como Cala Arenas, escarpada como Calafates o diminuta como Arenillas. También pasaremos junto a las ruinas del fuerte del Tolmo(s. XVIII), así como bajo la Torre del Fraile(s. XVI). Independientemente de las espectaculares vistas mientras descendemos estos tres senderos, también podremos disfrutar de ellas al transitar el sendero del Fraile, así como durante la pista que nos da acceso a las cabeceras de los mismos.

Ensenada del Tolmo desde el sendero de Marchenilla.
La ruta

Se trata de un recorrido duro tanto física como técnicamente hablando, prueba de ello son por ejemplo los más de 1000 metros de desnivel positivo que hay que superar en sus poco más de 37 kilómetros de longitud total, los más de 11 kilómetros de sendero que afrontaremos o los tramos de porteo que también encontraremos repartidos a lo largo del mismo. Los senderos están plagados de tramos pedregosos, muy angostos y sumamente empinados. No nos engañemos, esto es enduro y debemos saber a que nos enfrentamos. Aún así es un recorrido que os aportará una gran satisfacción. 

El punto de inicio lo hemos situado en la entrada de la batería de Punta Acebuche, dado que es un cómodo acceso asfaltado, situado en la parte superior del perfil y donde podremos aparcar nuestro vehículo más o menos cómodamente. Para llegar a él deberemos tomar desde Algeciras la pista de "Las Pantallas", cuyo inicio encontraremos nada más sobrepasar el puente sobre el río Pícaro, en la carretera que lleva a Punta Carnero. Aunque podamos encontrar al inicio de esta alguna indicación de pista militar, hace muchos años que por la misma se transita libremente, eso si, deberemos recorrerla con mucho cuidado ya que es bastante estrecha, con mucho desnivel y curvas muy cerradas.

El inicio de nuestro pedaleo será retrocediendo por la pista asfaltada de acceso apenas 1,5 kms. hasta tomar a la derecha el primero de los senderos de la jornada, el de la Morisca. Aunque no llega a ser sendero la parte inicial, por lo roto del camino y su desnivel lo calificamos como tal, de todos modos se trata del más cómodo y fácil de la trilogía. Al llegar a la costa en la Punta Chorlito giraremos, ahora si por claro sendero, a la izquierda en busca de la urbanización de Punta Carnero, habiendo admirado antes desde la punta la bella Cala Arenas. Desde Punta Chorlito y en dirección de nuevo hacia el inicio de la ruta, cerraremos el primer bucle que repetiremos en la parte final de nuestro recorrido.


Una vez llegados al inicio continuaremos por la pista de tierra que allí arranca para ir en busca del
segundo de los senderos de la jornada. Para ello tendremos que recorrer poco más de 3 kilómetros de esta pista hasta llegar a la cabecera del mismo que encontraremos a nuestra izquierda. Este sendero de Marchenilla nos va a llevar a través de bujeos y cruzando la vaguada del arroyo Culantrillo hacia la cala de Maraber, en este caso en todo momento circularemos por sendero, mucho más pedregoso y empinado que el anterior, sobre todo en su parte final antes de desembocar junto al arroyo Maraber. Una vez en la pedregosa playa, un estupendo sendero paralelo a la costa nos llevará hasta el antiguo cuartel de Arenillas, que los más habilidosos conseguirán superar a pedales. Una vez recreados con la vista de la pequeña cala, comenzaremos el ascenso hacia la pista de Guadalmesí, teniendo que realizar uno de los porteos del recorrido durante 370 metros.

Alcanzada la pista de Guadalmesí la seguiremos a la derecha pasando nuevamente por el inicio del sendero de Marchenilla que queda ahora a la derecha, para exactamente un kilómetro más adelante llegar al inicio del sendero del Sardo, igualmente a nuestra derecha. Se trata este de quizás el más técnico y sucio de los tres, por la abundancia de piedras sueltas y vegetación algo cerrada que encontraremos, por lo que no le vendría mal una limpieza. El sendero en sí tiene un enorme desnivel y un trazado muy sinuoso en su parte final, ofreciéndonos en todo momento un ambiente impresionante con todo el Estrecho ante nosotros/as.

Llegados a la pedregosa orilla de la ensenada de El Tolmo, nos queda abordar la parte final de la ruta a través del sensacional sendero de El Fraile. Para ello tendremos que remontar por un perdido y empinadísimo camino hasta las ruinas del cortijo del Tocinero, donde tomaremos el camino que a nuestra derecha busca de nuevo la línea de costa. Este camino en realidad se está convirtiendo en sendero dado que ya ningún vehículo circula por aquí. Llegados a Calafates el camino acaba definitivamente, para por un terraplén bajar hasta la propia playa. Ahora nos queda portear un duro tramo que en apenas 100 metros nos sube hasta el propio sendero del Fraile. Tenemos ahora por delante un angosto y serpenteante sendero que emboscado entre una tupida vegetación cuelga sobre los cantiles de la Punta del Rompido y del Fraile. Durante el primer tercio de este, nos veremos obligados a realizar algún que otro pequeño porteo, para durante el resto disfrutar de un increíble fluir por un lugar espectacular. El final del sendero nos lleva hasta Cala Arenas, la cual atravesaremos por un sendero junto a la orilla, para posteriormente alcanzar nuevamente Punta Chorlito con algún que otro porteo por medio. Ya solo nos restará volver por camino conocido en el primer bucle hasta el punto de inicio de la ruta.

Notas:

-Importante tener en cuenta la fecha de publicación (sep. 2016) de toda esta información. Los senderos pueden cambiar rápidamente sobre todo en función de la cantidad de uso que tengan y de si alguien muestra interés en su mantenimiento.

-Igualmente importante observar las limitaciones de uso que les puedan afectar en cada momento, informándose debidamente a través de los gestores medio ambientales.

Quisiera, como reflexión final, observar que estos senderos han sido parcial o totalmente recuperados hace relativamente poco tiempo y que nos brindan la oportunidad de recorrer unos sitios y parajes increíbles encima de una bici. El mejor regalo que podemos hacernos es ir a conocerlos, transitarlos y difundirlos, si realmente nos han gustado y hecho disfrutar, ya que así conseguiremos que estas maravillas puedan disfrutarlas todo/a biker dispuesto/a a enfrentarse a ellos.

viernes, 29 de julio de 2016

EL RUTÓMETRO EN EL CICLOTURISMO DE MONTAÑA. CONÓCELO Y APRENDE A UTILIZARLO

La figura del rutómetro es la herramienta más importante en los viajes de cicloturismo por pistas, caminos y sendas, donde no hay señales que nos guíen en nuestro viaje, ya que viajes hay muchos pero el que nosotros pretendamos hacer es uno de terminado. Los caminos, trochas, cañadas o sendas no nos indican por dónde hemos de tomar, un rutómetro si.

Qué es el rutómetro

El rutómetro, libro de ruta o roadbook como también se le conoce, es la herramienta que nos guiará en cada momento durante nuestro viaje de cual es la dirección a tomar en cada cruce, intersección o desvío del camino, así como resaltarnos cualquier aspecto destacable que encontraremos en el mismo. Es una herramienta esencial y valiosísima que da personalidad al viaje que estemos realizando, dejando de lado señalizaciones o elementos indicadores del camino a seguir, con el inconveniente que supone que no se encuentren donde debieran en el momento más inoportuno. Porque caminos hay muchos, pero el que deberá llevarnos por el correcto para llegar a nuestro destino solo uno, ese que hemos elegido para cumplimentar el viaje.

Seguir un rutómetro es cubrir un recorrido que antes otro/a ha realizado siguiendo un determinado criterio, plasmándolo en un documento que guiará nuestras rodadas correctamente, evitándonos pérdidas y vueltas sin saber muy bien por donde ir o seguir.

Un rutómetro sencillamente consiste en una relación de hitos que enumerados uno tras otro en un papel nos va diciendo que es lo que debemos hacer en el siguiente cruce, a que distancia se encuentra este y que veremos allí para orientarnos, incorporando un croquis, dibujo o diagrama que ilustre el mismo. También existen en el mercado dispositivos que nos permiten cargarlos en formato electrónico, en realidad se trata de un track de GPS con los hitos del camino introducidos en él, con lo que nos irá avisando cada vez que lleguemos a uno, mostrándonos en pantalla los mismos datos que el formato papel si así lo deseamos. 

En cuanto a los tracks para GPS hay que aclarar que aunque valiosísimos y de gran ayuda, estos no nos dicen si nuestro camino pasa un arroyo difícil, si hay que prestar atención a algún elemento determinado, si vamos a circular por un sendero estrecho, atravesando un bosque o un páramo seco, ni nos dirá donde está esa fuente oculta por solo citar unos ejemplos. Una ventaja adicional de un rutómetro en formato papel es que no le afecta la energía, nunca presentará problemas técnicos ni podrá perder cobertura, eso si procurad no mojarlo. Aparte de todo esto un buen rutómetro nos aportará una gran cantidad de datos adicionales de la ruta o etapa, tales como porcentajes de cada tipo de piso que encontraremos, dificultad física y técnica, lugares de interés, descripción de la etapa, mapa con el trazado, perfil altimétrico, entornos y parajes por los que transitaremos, etc.

Pero no os quepa la menor duda que un rutómetro es el alma de un viaje cicloturista de montaña. Te enseña a conocer el lugar por el que transitas, a apreciar más el medio, sufrir mejor sus cuestas o conocer la toponimia, lo que supondrá un indudable enriquecimiento personal.

Vista parcial de rutómetro


Cómo se utiliza

La correcta utilización de un rutómetro puede llegar a ser un arte, si cuando además en algunas ocasiones el autor del mismo no ha puesto mucho celo en su elaboración. La interpretación de uno de estos documentos se convierte en la mayoría de los casos en un ejercicio de asimilación de todo cuanto nos rodea, pararse a mirar, observar, ver si es realmente por allí o no, etc.

Utilizar un rutómetro es bien sencillo siguiendo unas normas básicas de educación en su lectura. Cuando se trata de un mal rutómetro tendremos que poner a prueba nuestras dotes interpretativas agudizando el ingenio y pensando ¿que es lo que habrá querido decir este/a aquí? El uso de ellos es lo que nos irá haciendo tomar soltura en el manejo de los mismos.

Aparte de todos los datos genéricos relativos a la ruta o etapa, el rutómetro deberá contener al menos:
-Distancia total
-Distancia parcial
-Diagrama o croquis del punto kilométrico
-Descripción de la acción que debamos tomar para seguir el camino

El primer y decisivo dato por simple que parezca será ubicar el kilómetro cero o inicio del rutómetro. En muchas ocasiones ubicamos erróneamente este punto con lo que ya habremos comenzado con muy mal pie, por lo tanto es importante que este se encuentre bien definido, ya sea en el hito inicial o en la explicación previa que lo sitúe. El punto cero o inicial contendrá lógicamente los dos primeros valores cero, o sea el kilometraje total y parcial, a continuación visualizaremos el croquis explicativo y leeremos la descripción del punto para asegurarnos que nos encontramos donde debemos. En este momento deberemos asegurarnos de resetear nuestro cuenta kilómetros, operación que deberemos repetir en todos y cada uno de los hitos del rutómetro. El siguiente paso es uno de los más importantes a la hora de leer correctamente este documento, antes de arrancar tendremos que leer completamente el siguiente hito del mismo, o sea que distancia parcial tendremos que recorrer, ver el croquis y la descripción de este punto, con estos datos memorizados arrancaremos sabiendo de antemano que es lo que vamos a encontrarnos y a que distancia se halla.

Como ejemplo práctico vamos a suponer que el rutómetro nos dice: "parcial 0,87 / (dibujo) una casa a la izquierda y un giro a la izquierda sobrepasada la casa / (descripción) dejamos la calle por la que venimos tomando pequeño camino de tierra a la izquierda pegado a una casa en ruinas que queda a la izquierda". Como bien habíamos memorizado al inicio, sabemos que nos vamos a encontrar primero una casa en ruinas a nuestra izquierda y nada más superarla un pequeño camino de tierra a la izquierda que será por donde deberemos tomar, así cuando llevemos unos 800 metros recorridos seguramente ya tengamos a la vista esa casa y cuando vayamos llegando a ella, o sea al km. parcial 0,87, aparezca el pequeño camino descrito y que será el que debamos tomar. En ese momento en el que vamos a tomar el camino tendremos que resetear nuestro cuenta kilómetros (son muy útiles los que cuentan con contador de distancias parciales ya que no tendremos que borrar el total o calcular cuanto supone ya que empezará a contar el parcial desde cero) y hacer la misma operación que en el anterior, quiere esto decir leer los datos del siguiente hito y memorizarlos. Así habremos iniciado una dinámica que repetiremos en cada hito del rutómetro. 

También existen dispositivos electrónicos que admiten rutómetros

A primera vista puede parecer engorroso pero a poco que vayamos practicando se convertirá en un ejercicio mecánico y divertido. La lectura de datos del rutómetro debemos tomarla como algo aproximado, especialmente en lo que se refiere a las distancias kilométricas, sobre todo las totales ya que una pequeña variación de medida entre el cuenta kilómetros del autor y el nuestro va a ir acumulando un error, de hecho la lectura más importante será la del parcial hasta el siguiente hito entre los cuales este margen de error será pequeño, siendo la total un dato más genérico que nos de idea de lo que llevamos de etapa y cuanto nos queda.

A la hora de la lectura y seguimiento de nuestro rutómetro debemos ser rigurosos, con esto queremos decir que seguramente ante alguna seria duda nos apoyemos en la consulta al paisano de turno que con la mejor de sus intenciones intentará indicarnos cual es el mejor camino para llegar aquí o allá, sin entender muchas veces que nuestro objetivo es llegar hasta donde fuere atravesando un determinado paraje o lugar. Recuerdo como en más de una ocasión, lógicamente sin contar con rutómetro, al requerimiento de información al campesino, pastor o forestal este nos decía "no, seguid por aquí que enseguida llegaréis a la carretera y acaba lo malo", lo que provocaba 
inevitablemente una complaciente sonrisa en nuestro rostro. El conocimiento que una gran mayoría de personas tiene sobre la capacidad de superar obstáculos para una bicicleta de montaña es bastante lejano a la realidad, con lo que no supondrán de lo que somos capaces o perseguimos en nuestro camino.

domingo, 15 de mayo de 2016

LA BICI PARA EL CICLOTURISMO

Según os conté en su momento, a través de este blog voy a ir rescatando muchos de los artículos que elaboré para Andalbike sobre temas relacionados directamente con el cicloturismo de montaña. Así que con este comenzamos a contar cosas de esas por aquí, que espero os gusten y sobre todo sirvan de algo.

¿Sirve cualquier bici para practicar cicloturismo?. ¿Adaptamos la nuestra?. ¿Que es lo que más me interesa si voy a hacerme con una?. Voy a tratar todos estos asuntos para intentar despejar dudas y ayudarte en la elección. Voy a hablar sobre el elemento indispensable para practicar cicloturismo...si de la bici.

En primer lugar, si ya poseemos una bici esa será la nuestra, a no ser que no se adecue a nuestras intenciones sobre el tipo de cicloturismo que vayamos a practicar. Caso de no disponer de ella deberemos enfocar nuestra compra hacia ese tipo de cicloturismo. En cualquier caso en este artículo voy a objetivar esas características que debe tener la bicicleta, que bien podemos aplicar a la compra de esta o en adaptar la que tengamos.

Sus características, geometría, componentes, etc. influyen en el comportamiento, rendimiento y confort de la bici, aspectos estos que serán determinantes en nuestros viajes. La bicicleta del cicloturista deberá ajustarse a tres parámetros genéricos, que serán la simplicidad mecánica, su comodidad de marcha y conducción, así como la versatilidad de uso. A continuación voy a desarrollar cada uno de ellos en profundidad y detalladamente con ejemplos prácticos. 


Simplicidad mecánica
Hoy día muchas bicicletas han alcanzado un nivel tecnológico realmente sorprendente, cuadros de fibras ligerísimas, suspensiones inteligentes, cambios electrónicos, etc. avances en cualquier caso que mejorarán el funcionamiento y rendimiento de la bici. Pero al mismo tiempo todos estos avances harán de nuestra bici un aparato altamente tecnológico en el que solventar cualquier avería supondrá la intervención de un experto y el empleo de unos repuestos muy específicos que probablemente no podamos encontrar en ese pueblo al que hemos llegado durante nuestro viaje. 

Intrínsecamente uno de los aspectos que más han destacado a este sorprendente vehículo ha sido la capacidad de llevarnos a cualquier sitio con una enorme simpleza de funcionamiento y empleando solamente nuestra fuerza física como elemento motriz. Una bicicleta simple no es en absoluto sinónimo de mal funcionamiento o bajo rendimiento, en cambio esa misma sencillez si que nos permitirá viajar con la tranquilidad de que, muy grave tendría que ser la avería para que no nos permitiese repararla en el transcurso del viaje.

Atendiendo a estos principios, voy a daros unas sencillas pautas a la hora de discernir que es lo más conveniente en una bici para cicloturismo. Para que resulte más claro de entender lo voy a dividir por secciones.

Cuadro
El Cromo-moly es el material más sencillo y fiable para la construcción de un cuadro, ahora bien, hoy día puede llegar a ser difícil encontrar nuestra bici ideal fabricada en este material. El aluminio será la opción siguiente y la más generalizada en cuanto al material empleado en la elaboración del cuadro, teniendo este la ventaja de un menor peso sin comprometer la resistencia. La fibra de carbono es otro material que cada día se utiliza más en la construcción de cuadros, pero del que debemos huir dada su alta fragilidad a los golpes que destruyen sus fibras interiormente, además de otras cuestiones que limitan su versatilidad. 

Otro detalle a tener en cuenta en el cuadro es que disponga de patilla desmontable para el cambio trasero, ya que este detalle nos permitirá sustituirla fácilmente en caso de rotura o deformidad de esta.

Frenos
Hoy día los frenos han evolucionado hacia los discos con lo cual han ganado en efectividad y potencia. Podemos optar por ellos pero deberán ser de accionamiento por cable y no hidráulicos, para que podamos repararlos fácilmente en viaje.

Transmisiones
Para las transmisiones de nuestra bici optaremos por el sistema clásico de desviador delantero de platos y el cambio trasero externo, huyendo por ejemplo de las complejas transmisiones integradas en el buje, que aunque de intachable funcionamiento, igualmente son un sistema muy poco estandarizado y de compleja reparación. En cuanto al accionamiento de estos, serán por mandos accionados por cable evitando totalmente los modernos pulsadores electrónicos.

Ruedas
Estas deberán ser de radios convencionales y sistema de cubierta y cámaras estándar, evitando las tubeless cuyas reparaciones en marcha son más engorrosas y las posibilidades de problemas son mayores, una sencilla opción que evita muchísimos pinchazos son las cámaras con líquido sellante.

Suspensiones
Si nuestra bici lleva sistema de suspensión en alguno de sus ejes, mucho mejor será que estas no incorporen aire para su funcionamiento, ya que si por cualquier circunstancia lo pierde(algo nada raro) nos quedaremos prácticamente sin suspensión. Lo mejor es optar por sistemas de muelle-aceite, muchísimo más fiables y que difícilmente nos dejará "tirados".

Pedales
Los llamados pedales automáticos se han impuesto en el mercado de una forma aplastante dadas sus excepcionales virtudes en cuanto a seguridad, comodidad y rendimiento. Aunque no es fácil que se averíen, podemos optar por el clásico pedal con una puntera incorporada que nos mantenga el pié en su correcta postura, así conseguiremos algo todavía mucho más fiable y simple.

Estandarizaciones
En general en nuestra bici procuraremos, aún llevando componentes y avances modernos, que estos sean lo más estándar posible dentro de su determinada función. Por ejemplo, una dirección del tipo 
a-head es mucho mejor que cualquier otra por su simplicidad y facilidad de ajuste, siendo al mismo tiempo algo totalmente extendido en el mercado.


Comodidad de marcha y conducción
La bici para cicloturismo deberá ser eminentemente cómoda. Esta forma de utilizar la bicicleta no persigue en absoluto el rendimiento deportivo, nuestro objetivo es viajar con ella, pasando bastantes horas encima y recorriendo distancias más o menos grandes, ese es el sentido de nuestro vehículo por encima de cualquier otra consideración.

Las hay especialmente diseñadas para ser una excelente escaladora, o las que se conciben para ofrecer una gran seguridad y control circulando por terrenos muy abruptos, pero nada de eso se ciñe a la utilización que nosotros vamos a hacer de la bici.

Como en el apartado anterior, voy a aplicar esta máxima a distintas partes de la bici. 

Geometría del cuadro
El cuadro de una bici es tan simple como una serie de tubos unidos formando una estructura, la unión de estos tubos forman un serie de ángulos que le dan un determinado carácter a la conducción. Por ejemplo un ángulo de dirección por encima de los 71 grados la convertirán en muy estresante e incómoda para estar muchas horas conduciendo. Otro ángulo importante es el del tubo del sillín, ya que si este es muy cerrado la bici será tan relajada a la hora de pedalear (bici de paseo) que no obtendremos un mínimo de rendimiento. Traducido a la práctica, lo más recomendable es que tenga un ángulo de dirección entre los 68 y 70 grados, en cuanto al del sillín lo mejor será movernos en torno a los 72,5 grados.

Suspensiones
Las suspensiones le aportan a la bici un extra de comodidad y seguridad caso de tener que circular por caminos y superficies irregulares sin pavimentar donde las piedras y baches abunden. 

Manillar
Siempre procuraremos optar por un manillar de doble altura en detrimento de los de perfil plano, aunque los de doble altura hacen la dirección algo más lenta de reacciones, al mismo tiempo absorben tremendamente las irregularidades del terreno con lo que ganaremos mucho en confort.

Sillín
Este es el elemento más personal de toda la bici, pues lo que a alguien le va de maravilla puede ser un auténtico suplicio para otro. Contrariamente a lo que se piensa, la comodidad de un sillín no es mayor cuanto más acolchado y grande sea este, pues a mayor contacto más fricción y por lo tanto calor, escoceduras y problemas en la zona más delicada de todo cicloturista. Lo mejor es probar con uno determinado y si no llegamos adaptarnos probar con otro totalmente distinto. Lo que si es muy importante es que cuando vayamos a emprender viaje esta parte de la bici esté muy compenetrada con la morfología de nuestro trasero, así de claro.

Desarrollos
Para el cicloturismo deberán ser lo más amplios y generosos posibles. Hemos de tener en cuanta que iremos con carga y sobre todo sin prisa. Rodar en llano a 25 km/hora es una velocidad más que aceptable, con lo que no necesitaremos grandes desarrollos (vamos de viaje y disfrutando), para subir puertos es más que que necesario contar con desarrollos cómodos si no queremos tener que empujar más de la cuenta, o que este nos deje secos de fuerzas por tener que forzar demasiado. 

Todo esto se traduce en que la bici deberá contar con tres platos, siendo el pequeño no superior a 24 dientes. En cuanto a los piñones de la rueda es más que recomendable contar con un desarrollo extremo de al menos 32 dientes, que nos permita superar pedaleando casi todas las cuestas. 


Versatilidad de uso
En definitiva, una bici para hacer cicloturismo lo más versátil posible será nuestra mejor aliada, cuanto más lo sea más amplio será nuestro horizonte donde poder llegar con ella sin limitaciones.

No debe ser una gran escaladora, pero tampoco lenta, debe tener capacidad rodadora sin ser una de carreras, lo suficientemente robusta para que sea fiable en terrenos difíciles y cómoda para pasar muchas horas sobre ella.

Esto se traduce en:
-Un cuadro robusto y rígido que soporte bien el sobrepeso.
-Unas ruedas de diámetro no inferior a 26 pulgadas para rodar con efectividad.
-Una suspensión delantera que nos permita circular por la montaña con comodidad y seguridad.

Asumido todo lo anterior, deberemos decidir sobre nuestras preferencias a la hora de practicar cicloturismo e intentar que nuestra bicicleta nos sirva. Si somos muy aficionados a una modalidad concreta y además queremos iniciarnos en el cicloturismo, es más que recomendable tener una bici dedicada para estos menesteres.

Todo esto arroja un resultado, que traducido a la práctica y buscando su aplicación, resulta que la bicicleta de montaña es la más adecuada para la práctica genérica del cicloturismo. Una de las grandes ventajas de este tipo de bicicleta es que se ajustan a aquel refrán que dice"en el término medio está la virtud". Sin llegar a tener la capacidad rodadora de una bicicleta de carretera o la comodidad de una de paseo, la bicicleta de montaña aglutina unas características insuperables de versatilidad ante cualquier otra opción. 

Objetivamente hablando, quizás la bici ideal para el cicloturismo sería una bicicleta de montaña con las siguientes características:
Material del cuadro.-Aluminio
Geometría.-Sport (evitar las de tipo racing-XC)
Tipo.-Suspensión delantera
Tipo suspensión.-Muelle-aceite de 100-120 mm de recorrido
Ruedas.-De 29" y radios convencionales
Frenos.-De disco, accionados por cable
Manillar.-De doble altura
Accesorios.-Roscas porta-bultos trasero y porta-bidones(dos)

Caso que tengamos que adquirirla nueva recomiendo acudir a un comercio especializado, donde tendremos más posibilidades de que quién nos atienda sepa de lo que le hablemos y comprenda nuestras necesidades, además de ofrecernos la talla correcta. Evitad cualquier tipo de gran superficie deportiva en donde nunca son especialistas de nada.

miércoles, 4 de mayo de 2016

VOLANDO EL PARQUE NATURAL DEL ESTRECHO EN HELICÓPTERO

Casualmente y buscando documentación para otro blog mío, me topé con una sorprendente aplicación llamada tripinview

Esta te permite realizar un vuelo real sobre el tramo de costa mediterránea que elijas, además de un tramo de la atlántica de la península hasta bien pasado el cabo de San Vicente, en la vecina Portugal. Por tanto si escogemos como inicio la playa de Getares, adyacente a la Punta de San García(vuela de este a oeste), podremos vivir un hermoso y real vuelo por todo el litoral de este parque natural de la red andaluza de espacios protegidos.


Toda la información para manejarnos con la aplicación y demás detalles podréis encontrarlos en el artículo de mi otro blog, donde seguro os animaréis a conocer más rincones espléndidos de las costas mediterráneas y atlánticas.