Como siempre en la vida, circunstancias personales me llevaron hace ya más de dos años a frecuentar el paraje de Cala Arenas, enmarcado este dentro del espacio protegido del Parque Natural del Estrecho, junto a la ciudad de Algeciras.
Aunque ya conocido por mi desde hacía mucho, al ir frecuentándolo y conociendo todos sus rincones pude comprobar hasta que grado los desperdicios humanos inundaban el paraje, empañando la belleza del mismo hasta decir basta. No pude por menos que como con regular frecuencia visitaba el lugar, mi conciencia me dictaba que debería ir poniendo mi granito de arena en apoyo de la recuperación del paraje, recogiendo en la medida de mis posibilidades los desperdicios que desaprensivos iban bien abandonando allí, o y lo que es quizás aún más grave, arrojando a ese enorme vertedero en que el hombre ha convertido los mares, ya que al menos el 70% de la basura que acaba allí procede del mar que regularmente arroja en la playa, debido principalmente a su peculiar configuración.

Tampoco podía entender como estando dentro de los límites del Parque Natural del Estrecho las autoridades del mismo no pusiesen remedio a la situación, siendo además un mal de fácil solución ya que con dos batidas de limpieza anuales sería suficiente para mantener aquello con un aspecto mucho más decente. Así y con la doble esperanza de que por un lado mi labor tuviese evidente efecto y a la postre los gestores responsables del lugar movieran ficha, comencé a recoger basuras llenando bolsas que a pié sacaba hasta los contenedores más cercanos ubicados en la urbanización de Punta Carnero, tras 20 minutos de sendero. Pero el tiempo pasaba y la basura crecía en cantidad sin que ninguna campaña oficial de limpieza se pusiese en marcha, ni que mi labor tuviera un real efecto debido a que el mar parecía arrojar cada vez mas basura. Al tiempo pude comprobar como alguien o algunos más también se afanaban en la misma tarea, puesto que aparecían distintas acumulaciones y restos de incineraciones con la intención de ir eliminando y facilitando la extracción de los residuos.
Así hasta fechas recientes en las que la falta de arena en la orilla hacía patente la aparición de restos, consiguiendo no obstante mediante la recogida la práctica eliminación de estos en la orilla, ahora pedregosa. Pero los depósitos así como los cauces de los arroyos que allí desembocan seguían presentando un aspecto a todas luces desolador sin que las autoridades tomaran cartas en el asunto. ¿Como es posible que no puedan ponerse de acuerdo entre demarcación de costas, ayuntamiento, consejería de medio ambiente y/o a quienes más corresponda para solucionar este desaguisado? Eso si, una cosa esta clara, para multar y sancionar por asuntos totalmente injustos y ridículos al común de los usuarios si que se actúa con una diligencia y rapidez asombrosa.

Una vez más la acción popular ha sido la que ha tenido que tomar una iniciativa que no les corresponde, convocando una jornada para la eliminación de todos estos residuos que tanto daño causan a la imagen de un paraje natural. Así el día 6 de junio de 2015, 58 personas convocadas desde distintas asociaciones conservacionistas, vecinales, culturales y deportivas se dieron cita en el lugar. El resultado ha sido espectacular, consiguiendo devolver a la costa entre Cala del Peral y Cala Arenas el aspecto que nunca debió perder, demostrando a las diversas autoridades que su capacidad para ejercer sus obligaciones deja mucho que desear.
Aunque de rebote, 2 años y 20 bolsas después(las que saqué durante ese tiempo)Cala Arenas vuelve a estar como me propuse, gracias a personas generosas que piensan que esto es posible, en la esperanza que quienes deben hayan tomado buena nota y que sepan que aunque no sea tan visible como otras zonas todo el espacio protegido merece el mismo trato.
La torre del Fraile(s.XVI) que se recorta en el horizonte de Cala Arenas se cae a pedazos...pero eso es otra historia, más grave y vergonzante si cabe que esta que acabo de contar.