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miércoles, 7 de marzo de 2018

EL CACIQUISMO DE LAS AUTORIDADES MEDIOAMBIENTALES

Recuerdo nítidamente, hace ya un buen puñado de años, cuando el proyecto de la construcción de la autovía A-381 estaba debatiéndose. Esta posible y necesaria autovía que debía unir las poblaciones de Los Barrios y Jerez de la frontera, intentando dar solución a un aletargado problema de comunicaciones enquistado en el corazón de la provincia gaditana, estaba cargado de controversia, pues debía atravesar una parte del parque natural de Los Alcornocales.

Esta iba a ser la primera autovía en la que las medidas compensatorias-correctoras ambientales iban a jugar un papel determinante en el diseño de la misma, siendo casi pionera no ya España sino en Europa. En aquel planteamiento los colectivos ecologistas tenían muchos recelos hacia un punto en concreto, se trataba del enlace número 77 que hacía de conexión con la antigua C-440(a la que sustituía quedando como vía de servicio) en un punto muy cercano a otra carretera, la CA-221 que es de la que realmente quiero hablaros.

Me siento habilitado para hablar de esta carretera pues la conozco bien a fondo y desde hace mucho tiempo. Esta conecta la población de Facinas con la citada C-440 a la altura del conocido como "puente de hierro", atravesando el valle de Ojén y superando el puerto del mismo nombre. Su trazado surca un entorno espectacular en pleno parque natural de Los Alcornocales. La conocí a finales de los años 60, cuando estando ya en mal estado era aún transitable medio decentemente por cualquier vehículo y el asfalto aunque precario aún era abundante. Al parecer el origen de esta carretera fue militar y su interés como vía de comunicación efectiva era muy bajo, máxime cuando progresivamente su mantenimiento fue abandonado.


No fue hasta finales de los 80 cuando volví a aparecer por aquella carreterucha. Aunque ahora ya se encontraba en un estado lamentable, tuve oportunidad de caminarla, recorrerla en coche, moto y sobre todo en bicicleta, ya que su casi nulo tráfico la hacía ideal para un aprovechamiento deportivo en un entorno muy natural y poco alterado. Incluso en una ocasión me vi obligado a utilizarla por los bloqueos que sufría la N-340 con motivo de la operación "Paso del Estrecho". Pero que nadie se lleve a engaño, aquello nunca tuvo un tráfico significativo como para que peligrara nada, claro está, demagogia aparte.

Aunque la agencia de medio ambiente ofertara dos senderos que partían de la carretera, el yacimiento de Bacinete fuera cada vez más conocido e incluso guías de ciclismo de montaña tuvieran rutas por allí trazadas, aquello seguía en armonía y aprovechamiento sostenible. El poco mantenimiento de la ya pista forestal sin ningún asfalto, solo parcheada cada varios años, hacía poco atractivo su tránsito más que para los verdaderamente interesados en acceder a alguno de los reclamos antes citados. Así llegamos hasta cuando a la consejería de medio ambiente se le ocurre rehabilitar la antigua carretera reconvirtiéndola en carril cicloturista. El arreglo en esta ocasión fue mucho más concienzudo, llegando a asfaltar un par de zonas con mucha pendiente que la escorrentía deterioraba en exceso. El paso siguiente se veía venir y fue cerrarla a vehículos a motor, optando como siempre en prohibir en lugar de regular con lógicas limitaciones. En la práctica actual, exceptuando los senderos de Risco Blanco y el santuario de Bacinete, para lo que antes no era necesario permiso, ahora por ejemplo solo puede accederse unos días muy limitados al mes. Así, de manera arbitraria se nos priva sin ninguna justificación de lo que tenemos derecho a utilizar cumpliendo las normas.

Retomando el inicio de esta publicación, resulta paradójico como lo que antes ciertos colectivos temían como una amenaza ahora se convierta en todo lo contrario. Una preciosa vía de comunicación que no era deseable fuese totalmente rehabilitada en carretera, ha pasado en la práctica a ser clausurada por antojo de las autoridades medioambientales, despojándonos de nuestros derechos.

Todo esto es consecuencia de que las distintas federaciones, asociaciones y administraciones medioambientales se han convertido en refugios de politiquillos frustrados, que es de lo más triste que se puede ser en esta vida. Todo al mas puro estilo de sometimiento del jodido marxismo medioambiental.

2 comentarios:

Serafín Sánchez Marín dijo...

Muy bueno M.Angel..creo que nunca nos libraremos de estas acciones,no tenemos herramientas, se ríen en nuestra cara...como ésto 200 más aquí mismo.

Miguel Angel dijo...

Así es Serafín, nos dan por todos lados los que de una manera u otra manejan los hilos de todo esto. Pero este caso es que es de libro.